2Foto© hoy.esLos atracadores de un banco en Nápoles logran escapar por un túnel tras retener a casi 30 rehenes
La incertidumbre de los primeros días ha dado paso, seis semanas después, a cierta cotidianidad a bordo, incluso a una paradójica tranquilidad pese a que, técnicamente, están varados en una zona de guerra. «Mi día a día no es muy distinto de lo que era antes. Cumplo mis dos guardias en el puente y hago mis labores de mantenimiento.
Una ventaja es que una guardia con el buque fondeado es mucho menos estresante y exigente que navegando. Tanto en la sala de máquinas como en el puente, la vida es más tranquila. Además, sin el meneo y el ruido de la máquina, dormimos como nunca», explica el tripulante español de un gasero atrapado en el golfo Pérsico desde el cierre del estrecho de Ormuz el pasado 2 de marzo.
«La tripulación se encuentra bien, aprovechamos que el barco está fondeado para pescar y jugar a pimpón». Pese a que el viernes Irán anunció la reapertura del estrecho, la inestabilidad sigue dominando la situación en la zona.