© canarias7.esLa sintonía entre Trump y Marruecos deja a España sin margen en la crisis de Ceuta
De forma llamativa, el mismo día del asalto a Ceuta, el secretario de Estado, Marco Rubio, aprovechaba el Día del Trono para felicitar al rey Mohamed VI, elogiar la relación entre ambos países y reiterar el reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. La coincidencia difícilmente podía ser más elocuente. En el momento de mayor tensión diplomática entre España y Marruecos desde 2021, Washington evitó cualquier crítica pública a Rabat y dirigió toda su presión política al norte, hacia Madrid.
La explicación va mucho más allá de Ceuta y Melilla. Responde a una transformación profunda de la política estadounidense hacia el norte de África que comenzó hace casi seis años y que hoy sitúa a Marruecos entre los aliados más estrechos de EE.UU. Lo ocurrido estas últimas horas confirma una tendencia que ha sobrevivido a dos presidentes estadounidenses y que el regreso de Donald Trump al poder ha acelerado.
El punto de inflexión llegó el 10 de diciembre de 2020. A pocas semanas de abandonar la Casa Blanca, Trump rompió con casi medio siglo de política exterior estadounidense y reconoció oficialmente la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. El movimiento no fue aislado. Formaba parte de una negociación mucho más amplia: Marruecos establecía relaciones diplomáticas plenas con Israel y se incorporaba a los Acuerdos de Abraham, uno de los grandes proyectos geopolíticos de la primera Administración Trump para redibujar Oriente Próximo.