7Foto2Video© larazon.esLa Clásica de San Sebastián abre la previa de la Vuelta a España
Saludo a todos cuantos hoy se apunten a este artículo, después de 30 días de ausencia. Tomé las vacas en julio para terminar algunas cosas y vuelvo ahora, en agosto, cuando casi todos ustedes estarán repartidos por el mundo, o sea, fuera de casa. Por eso hablaré de la casa en general y de la de un amigo en particular.
La literatura es un arte en extinción y me permito dedicarle este artículo, como homenaje, a algo que está pasando al pretérito, como pasaron los mosaicos y el pájaro dodo. Vean ustedes la minuciosidad del trabajo literario: si yo comienzo diciendo «el mes de julio ha sido…», me meto en un paraje animado y fresco, donde la animalia se mueve con libertad. Pero si lo comienzo diciendo «el mes de julio fue…», entro en un mundo sombrío, con ríos fúnebres, sombras de sauces y grandes esculturas de bronce. Así que, va por la literatura, que para eso está el verano.
El mes de julio no ha tenido nada de sorprendente. Los sólitos incendios que ningún gobierno sabe apagar, las habituales porquerías políticas de los moralmente superiores, la inevitable pasividad de los conservadores y, naturalmente, el fútbol, eso sí, con una victoria que, vista en la pantalla, la ha celebrado una inmensa mayoría de menores de edad y la familia real. En el último momento, la invasión marroquí, país hermano de Sánchez. Yo, modestamente, también tuve una victoria particular en la maratón de la amistad, gracias a un curso de la admirable Fundación Antonio Machado de Soria.