© ideal.es«Vienen curvas y un futuro de energía cara»
– ¿Un final rápido de la guerra en Irán podría reducir al mínimo el impacto económico?
– Creo que no. Los daños en las infraestructuras energéticas del Golfo no se reparan en días, ni en semanas. Hay producción de gas y petróleo que está cerrada y reabrirla cuesta tiempo. Además, recuperar el mercado de reaseguros es largo y complejo. Solo Estados Unidos ha creado una línea para esto de 20.000 millones. Mi opinión es que no tiene una solución a corto plazo. Cuando acabe el conflicto va a quedar mucho tiempo. Tenemos que afrontar un futuro de energía más cara.
– A la industria pesada, que es muy dependiente de la energía, le va a afectar porque los precios son un 60% superiores. Pero la situación actual no es mala. No tiene nada que ver con la de 2022. Entonces más de la mitad de las centrales nucleares de Francia estaban paradas, no había viento, ni lluvia y estábamos empezando el invierno.
Todo eso hizo que el gas superara los 340 euros el MWh, ahora no llega a los 60 euros. Hay que transmitir que, aunque vengan curvas, la situación es mucho mejor que en 2022. Lo razonable es que no vayamos a inflaciones de ese nivel, ni a una subida de tipos como aquella y una recesión como la de ese año.