8Foto1Video© larazon.esEl vestido perfecto para primavera sí existe y lo ha encontrado Sassa de Osma súper rebajado
Parece que hemos progresado desde la quijada de burro con la que Caín mató a su hermano Abel.
Para llegar a la delicatessen de la foto, hemos tenido que inventar antes muchas cosas, qué sé yo, el acero, la pólvora, la producción en serie, el cálculo diferencial y hasta los ministerios, con todas sus cadenas de huesecillos (direcciones generales, secretarías de Estado, gabinetes de prensa, etcétera).
Hay ministerios para todo lo que usted sea capaz de imaginar, aunque son más eficaces unos que otros. Los de la Guerra (o de Defensa, según), y por poner un solo ejemplo, suelen funcionar mejor que los de la Vivienda, qué le vamos a hacer. Pero la quijada de burro, que es a lo que íbamos, ha evolucionado y nosotros (los Caínes de este mundo) con ella.
En la fotografía aparece un niño caminando junto a un misil iraní clavado en la tierra de Qamishli, en el este de Siria. La desproporción de tamaño entre el artefacto y el crío es casi obscena, lo mismo que el desacuerdo entre la dureza del cuerpo del misil y la carne del chaval, cuyos huesos están todavía en formación. El niño pertenece al reino de lo blando: piel, vísceras, sangre, tejidos que se rompen o rasgan con una facilidad desmoralizadora.