5Foto© larazon.esSánchez sostiene que Marruecos ha respondido a sus demandas y que ya hay mayor control de la frontera
Si la actual fotografía demoscópica terminara traduciéndose en un cambio de ciclo, el próximo Gobierno no recibiría únicamente los problemas previsibles de toda alternancia. Las elecciones cambian gobiernos, pero no liquidan herencias. El próximo Gobierno puede encontrarse una frontera cuya excepcionalidad se haya convertido en estructura: más agentes, más infraestructura, más gasto europeo y una relación con Marruecos todavía pendiente de un equilibrio estable.
El próximo ministro de Transportes no heredará únicamente kilómetros de alta velocidad. Heredará la obligación de recuperar la confianza del viajero en una de las infraestructuras que durante décadas simbolizó la modernización española y que se han visto cuestionadas con accidentes, como el del tren de Adamuz (Córdoba), retrasos y peor servicio.
Construir kilómetros es política de infraestructuras; conseguir que el ciudadano vuelva a confiar en ellos es política de Estado. El próximo Gobierno recibirá un país acostumbrado durante años a gobernar con el extraordinario viento de cola de los fondos europeos, justo cuando ese viento empieza a desaparecer.