3Foto© elmundo.esFrontera blindada, desalojos en el Tarajal y tensión en el Trampolín tras el pinchazo del llamamiento a una nueva entrada masiva en Ceuta
Ceuta amaneció este miércoles pendiente, una vez más, de su frontera. Un aviso difundido durante los últimos días a través de las redes sociales advertía de una posible nueva entrada coincidiendo con la jornada electoral en Marruecos. Las autoridades habían reforzado desde primera hora los dos puntos considerados más sensibles: el paso fronterizo del Tarajal y la zona de Benzú.
El amplio dispositivo policial y militar desplegado en el lado español, unido a los campamentos levantados de forma preventiva por las fuerzas marroquíes al otro lado de la verja, cumplió su objetivo. Durante toda la jornada no se produjo ningún intento significativo de acceso a la ciudad y la frontera permaneció en calma. Pero mientras todas las miradas estaban puestas en la línea que separa Ceuta de Marruecos, a escasos metros de allí se desarrollaba otra escena que evidencia las consecuencias de la entrada masiva de finales de julio.
En torno a las 10.15 varias unidades de la Policía Nacional supervisaron el desalojo y retirada de parte de las chabolas levantadas en el polígono del Tarajal. Las precarias construcciones habían ocupado una zona especialmente sensible, junto a instalaciones de suministro eléctrico y cables de alta tensión que abastecen a la propia frontera.