© elcorreo.comManiquíes desmembrados, olor a putrefacción y bolsas de cadáveres; así se entrena el ejército sueco para una guerra con Rusia
Los responsables buscaron que el escenario fuera lo más similar posible al que los militares pueden encontrarse en una guerra como la de Ucrania. El objetivo buscaba preparar al ejército, las autoridades civiles y al propio país ante la devastación y una gran cantidad de muertos en combate. Ha sido el primer ejercicio de esta magnitud desde 1952 cuando el Gobierno puso en marcha su programa de defensa integral ante las tensiones existentes entonces con la Unión Soviética, que incluía el denominado servicio de tumbas de guerra.
Los suecos se tomaron muy en serio aquel prólogo de la Guerra Fría y ahora lo siguen haciendo ante la posibilidad de que Vladímir Putin pretenda extender el conflicto con Ucrania a toda Europa. Desde su integración en la OTAN en 2024, esta nación neófita en estas lides y tradicionalmente neutral se ha convertido en una auténtica punta de lanza de los ejercicios para proteger su territorio y contribuir a la organización transatlántica.
La previsión sueca no deja nada al albur de la improvisación. Además de simulacros militares con el resto de aliados de la Alianza o la importación de instrucción a la sociedad en materia de protección y defensa civil, el Gobierno también se ocupa de salvar a la casa real de una hipotética ofensiva. En diciembre de 2025 organizó una muy comentada simulación de evacuación del rey Carlos Gustavo y la princesa Victoria a un lugar seguro ante la eventual entrada de misiles rusos en el espacio aéreo. La princesa Estelle también fue desalojada como heredera directa de la familia real.