2Foto© ideal.esLos libros de texto arden en Ucrania
Los psicólogos dicen que es importante crear esa sensación de protección. Hasta el curso pasado, los niños salían despavoridos hacia los túneles del metro y los refugios cuando sonaba la alarma y luego les costaba días recuperar la concentración. Muchos permanecían amedrentados, más atentos a un posible y maldito aviso de bombardeo que a sus libros. En el sótano incluso los sonidos exteriores están amortiguados. Y el edificio es grande y sólido.
Otra razón es que los misiles y los drones de la marca Putin caen ahora sobre Kiev a cualquier hora, sin ritmo preconcebido, y cada vez son más rápidos; por lo tanto, llegan antes. La población ya no se siente segura de que correr hacia un refugio nada más escuchar el primer pitido garantice llegar antes de las explosiones. Desde hace tiempo se han producido muertes suficientes para que miles de vecinos estén habituados a hacer vida en los túneles del metro o a no alejarse de un subterráneo.
En Obolón, un distrito de la capital, el estreno escolar se celebró en el patio del colegio con una fiesta de globos. La alegría de los más pequeños y los rostros complacidos de sus padres representaban un extraño contraste con la madrugada de terror soportada horas antes debido a un nuevo bombardeo ruso, que dejó doce muertos y decenas de heridos.