
Los fichajes millonarios en el fútbol son el nuevo negocio para los fondos de inversión
Cada mercado de fichajes bate récords. Lo que hace apenas unos años era una excepción —una contratación que superara los 100 millones de euros— hoy empieza a convertirse en rutina. «El mercado de futbolistas tiene una gran inflación», señala Marc Ciria, socio fundador y presidente ejecutivo de Diagonal Asset Management. Una inflación que, advierte, está asfixiando a muchos clubes: «LaLiga se está empobreciendo».
Lejos del césped, los equipos disputan un partido aún más trascendental: cuadrar las cuentas. Los problemas económicos golpean a numerosas entidades de Primera División, desde el Fútbol Club Barcelona hasta el Sevilla o el Getafe, que no logran inscribir a sus nuevas incorporaciones por las estrictas normas del control financiero de la patronal.
Para sobrevivir, los directivos recurren a fórmulas cada vez más imaginativas: vender espacios en las camisetas de entrenamiento, ponerle apellido al estadio, hipotecar asientos VIP a décadas vista o recurrir al recurso más sencillo —y doloroso—: traspasar su activo más valioso, las estrellas del equipo. «Me veo obligado a venderlo», aseguraba hace unos días Ángel Torres, presidente del Getafe, sobre su estrella, el delantero Christantus Uche.