
El Real Madrid, cruzado con el VAR, presume de alas
Los blancos han evitado despistes ante rivales inferiores y encaran los próximos días en Valdebebas como una buena ocasión para pulir conceptos, pese a que Xabi Alonso tendrá que trabajar bajo mínimos a causa de la diáspora de internacionales. La mejor noticia para el guipuzcoano es el compromiso desplegado por sus futbolistas; la mala, esas incesantes polémicas arbitrales que volvieron a adueñarse del escenario el sábado.
Acabó pidiendo la hora el Real Madrid ante el Mallorca en un partido en el que los blancos casi duplicaron la cifra de remates de su adversario (17 a 9) y en el que vieron cómo se les anulaban tres goles: dos a Mbappé por fuera de juego, uno de ellos milimétrico, y otro a Arda Güler por una de esas manos cuya interpretación queda sujeta al humor del árbitro de turno y, especialmente, de un VAR bajo sospecha.
No estaba en la sala Pablo González Fuertes, objeto de animadversión para el madridismo a causa, sobre todo, de su inoportuna rajada antes de la última final de la Copa del Rey y castigado con un merecido 'neverazo' de última hora el sábado tras el fallo garrafal que cometió en Mendizorroza, pero sí Melero López y Pulido Santana, quienes se combinaron para embolicar a Sánchez Martínez mediante una de esas sugerencias tan propias del 'neofútbol' que dan cancha a los conspiranoicos.