6Foto1Video© larazon.esLa animación japonesa de Studio Ghibli, Premio Princesa de Comunicación y Humanidades
No es Ghibli un nombre nipón. Viene de Italia, del siroco, de un viento mediterráneo alejado de Japón, pero con el que querían alentar un aire nuevo que insuflarle a la animación. Y lo hicieron. Casi desataron un auténtico huracán de pasión por el anime en medio mundo.
Takahata y Miyazaki se conocieron en los sesenta, cuando trabajaron en en el estudio Tôei Dôga, pero tuvieron que pasar más de dos décadas para que se lanzaran a dar a luz su propio proyecto. En 1985, un lugar en los suburbios de la inmensa Tokio daba la bienvenida a su pequeño estudio de producción del que fue socio fundador el productor Toshio Suzuki. El afán que les movía no era económico.
Buscaban llevar la poética y la sensibilidad humana a la pantalla, buscaban ese soplo fresco que acabarían por desatar.