© canarias7.esIberdrola pide la mediación del SIMA ante el bloqueo en la negociación del nuevo convenio colectivo
Ante este escenario, la energética -al igual que ha sucedido recientemente con otras multinacionales como Airbus- acudió al arbitraje del organismo de intermediación de patronal y sindicatos para que los representantes de los trabajadores de la comisión negociadora cumplan los principios de la buena fe negocial y presenten contrapropuestas constructivas «alejadas de las posturas predeterminadas antes del inicio de la negociación o sometidas a intereses ajenos a la empresa».
Iberdrola ha puesto sobre la mesa un total de sesenta mejoras de las actuales condiciones laborales, entre las que se incluyen incrementos salariales anuales, así como - tras el plan 2026-2028 - ampliación de la flexibilidad horaria, mejoras en permisos y conciliación, incrementos de aportación a la previsión social y nuevas medidas para colectivos vulnerables y regímenes especiales de trabajo. De ellas, veinte han sido ofrecidas por iniciativa propia de la empresa, no incluidas en las propias demandas sindicales.
Sin embargo, la representación sindical, sin contestar mediante contrapropuestas a las ofertas empresariales, se ha mantenido en la postura exclusiva de vincular la revisión salarial a la aplicación retroactiva y a futuro de la inflación, un incremento adicional por resultados de la compañía y una reducción de jornada semanal a 35 horas, «sin permitir desarrollar una verdadera negociación ni avanzar hacia un acuerdo», según denuncia la energética.