© hoy.esEsteban Andrada, de cosechar uvas para sobrevivir y sufrir un secuestro exprés a protagonizar una tangana vergonzosa
Pese a que posteriormente pidió disculpas por una acción inexcusable que desencadenó una monumental trifulca en la que se vieron envueltos miembros de los dos bandos, al arquero podrían caerle doce partidos de penalización. El lamentable episodio coloca una enorme mancha sobre la trayectoria de un meta que, no obstante, tiene tras de sí una larga historia de superación.
Y es que Andrada siempre se ha ganado la vida con las manos, pero ni mucho menos lo ha hecho de la misma forma. Esos dedos que hoy, cubiertos por los guantes, le han servido para defender la portería del Zaragoza son los mismos que empleó en el pasado para ayudar a sobrevivir a su familia trabajando la tierra.
Nacido hace 35 años en la localidad argentina de San Martín, Esteban fue el cuarto de los siete hijos que tuvieron Graciela y Mario, una humilde pareja que se desvivía para sacar adelante a sus vástagos con lo poco que tenían.