© canarias7.esVolar, cada vez más caro, más largo y más vulnerable
Ese incremento ya tiene traducción directa en el billete. Un análisis de Transport & Environment (T&E) calcula que el coste del combustible ha aumentado en unos 88 euros por pasajero en los vuelos de larga distancia que salen de Europa y en cerca de 30 euros en los trayectos intraeuropeos. En rutas concretas, el impacto es aún más visible: un vuelo entre Barcelona y Berlín se habría encarecido en torno a 26 euros sólo por el queroseno; uno entre París y Nueva York, en unos 129.
Las aerolíneas han empezado a reaccionar. Algunas han ajustado rutas para evitar el espacio aéreo del Golfo, lo que alarga los trayectos y aumenta el consumo. Otras han optado directamente por recortar oferta. Lufthansa ha anunciado la cancelación de 20.000 vuelos entre abril y octubre, en torno al 1% de su programación, con el objetivo de ahorrar combustible.
Pero el riesgo no es solo de precio, sino también de suministro. El comisario europeo de Energía y Vivienda, Dan Jorgensen, ha advertido de que algunos países de la Unión Europea podrían tener reservas de queroseno para apenas seis semanas si la situación se prolonga.