© hoy.esEl mundial de Gerald Durrel
Tres partidos, tres empates, defensa sólida y una imagen de equipo ordenado, difícil de romper y emocionalmente fuerte. No golean, pero completan. Primero a cero, luego a dos. Sería fascinante verlos avanzar de fase en fase con un ejercicio perfecto de igualdad. Equivalencia tras equivalencia, hasta que gane el más equilibrado. ¿Podría un equipo ganar el mundial de empate en empate? ¿O los obligaría el reglamento a cobrar eternamente un número sucesivo de penaltis hasta alcanzar un resultado no equivalente?
En un mundial en el que falta Italia y caen Alemania o Países Bajos, el delirio es la apuesta más dura. De momento, el arranque es enorme: dieciseisavos contra Argentina el próximo 4 de julio. Más que un debut, esto ha sido una hazaña. La mayoría de sus futbolistas nacieron fuera del país. Muchos tienen raíces caboverdianas y nacieron en Portugal, Francia, Países Bajos o Irlanda. Son el concepto de la diáspora hecho realidad en equipación deportiva.
Su constitución como grupo ha sido tan asombrosa como sus estadísticas. El defensa Roberto 'Pico' Lopes aceptó tras descubrir una invitación del seleccionador en los mensajes de LinkedIn, donde incluso había acabado en la carpeta de spam y lo que es aún mejor: su portero Vozinha se convirtió en un héroe auténtico: aquel del que nadie espera nada y lo acapara todo.