© ideal.esEl fútbol empieza a desconfiar del cabezazo
Hoy ocurre justo lo contrario. Cada nuevo estudio científico añade una pieza a un puzle incómodo: el de los efectos que los impactos repetidos pueden dejar sobre el cerebro. Y el deporte más popular del mundo empieza, por fin, a mirarse en ese espejo. La última sacudida contra los cabezazos en el fútbol llega desde Italia.
El Como, equipo que jugará la Champions esta campaña y entrenador por el español Cesc Fábregas, ha decidido prohibir el remate de cabeza en las categorías inferiores de su cantera. Los menores de 10 años no podrán cabecear ni en entrenamientos ni en partidos; en las categorías siguientes el gesto se introducirá de manera progresiva, con balones más ligeros y un número muy limitado de impactos.
La iniciativa lleva el sello de Raphael Varane, excentral del Real Madrid y actual miembro del Consejo de Educación del club, convencido de que el cabeceo debe aprenderse cuando el cerebro infantil haya completado buena parte de su desarrollo. Hace apenas unos años una decisión así habría parecido una extravagancia. Hoy responde a un consenso científico cada vez más amplio.