© ideal.esEl drástico recorte del Estado de bienestar arrastra al canciller Merz a sus horas más bajas
Las protestas, de momento, brillan por su ausencia. Más de 10.000 personas se reunieron el viernes en el parque Görlitz de Berlín. El 1 de mayo, en la capital alemana, ha sido durante décadas una jornada de reivindicación de derechos sociales en la que los sindicatos escenificaban su poder de movilización.
Este año, sin embargo, las centrales y las reivindicaciones estuvieron completamente ausentes y el día señalado en rojo en el calendario cobró el cariz de fiesta popular callejera. «Bueno, es normal que en estos tiempos tengan que cambiar algunas cosas y además la gente no quiere protestar.
Hace buen tiempo, por fin, aprovechemos el momento para disfrutar, quizá mañana estalle la guerra y tengamos que llorar», respondía Selene, una joven dependienta de 24 años de picnic con unos amigos.