
El derbi de Liverpool acaba en tangana y en lluvia de objetos
Pocas tanganas se recuerdan en los últimos años en el fútbol inglés.
Inglaterra es un país que presume de cultura futbolística en Europa, especialmente desde que ganaron la partida a los ultras a finales del siglo pasado, pero el miércoles los amantes del fútbol de todo el mundo tenían los ojos puestos en Liverpool, en el estadio de Goodison Park, donde se iba a celebrar el último derbi de la historia, y se llevaron una desagradable sorpresa.
El Everton empató el duelo con un polémico gol en el minuto 97 y el encuentro acabó con los dos equipos enfrentándose. Hasta llovieron objetos desde las gradas.
El Liverpool llegaba al campo del eterno rival, que se encuentra a escasos metros del suyo, con el objetivo de ampliar y consolidar su liderato en la Premier. El Everton, en cambio, buscaba despedir su centenaria historia con Goodison Park con una victoria ante el equipo grande de la ciudad antes de hacer las maletas y mudarse a orillas del río Mersey.