3Foto© laverdad.esEl año que consolidó a Ayuso como la líder de la resistencia a Pedro Sánchez
Recordé entonces las épocas en las que era un simple esbirro de la maquinaria turbocapitalista y cerraba los bares. Una Nochevieja, llegando a casa con andar dubitativo a eso de las ocho de la mañana, me encontré con mi abuela, que estaba desayunando en la cocina. Con la inocencia de las nonagenarias, doña Coloma me preguntó: «¿Vienes de misa?» Yo le dije que sí, naturalmente, de dónde si no, y ella quedó satisfecha, muy orgullosa de las virtudes teologales de su nieto. Luego me acosté e inexplicablemente me levanté a tiempo de ver los saltos de esquí.
Lo malo de la resistencia, Byung, es lo que echan por televisión. Eso, si de verdad queremos plantar cara al régimen, hay que mejorarlo. Yo le reconozco mucho mérito a la chica esa que todos los años se queda medio en bolas a siete bajo cero, pero estamos alargando demasiado esta bromita como de Esteso y Pajares. Y lo que vino luego, amigo Han, fue incluso peor. Casi añoré los tiempos sin épica en los que era un colaboracionista más del sistema, sector calimochos y chupitos.