2Foto© ideal.esDías de poesía pospone parte de su programación
«Leer poesía no es necesario. Para nadie». Lo escribe Leila Guerriero al principio de una columna titulada 'Poesía no', y lo confirma María Pombo. ... En su casa no hay versos por ningún lado, como tampoco los había en la mía, solo novelas y enciclopedias, esas que mis padres nos compraban convencidos de que el conocimiento nos abriría todas las puertas que ellos no habían podido cruzar.
Ahí, en la biblioteca de un salón comedor que solo se utilizaba en las celebraciones familiares, junto a la Larousse, estaba la Enciclopedia de la Vida Animal. La leía por las tardes, hundida en un sofá de cuero verde oliva, fascinada por las peculiaridades del ornitorrinco, de los peces abisales, del ajolote. En esos bichos encontré toda la poesía que me hacía falta.
No hicieron mella en mí los sonetos con los que intentaron desasnarme en el colegio, ni caí rendida ante las rimas romanticonas que mis compañeras garabateaban en carpetas decoradas con fotos de Leif Garrett, Pedro Marín y Los Pecos. Prosaica perdida y pava como era, confundía la emoción con el sentimentalismo, y prefería a Raymond Carver debatiéndose «entre el alcohol y la sintaxis» que a cualquier bohemio de boina y fular haciendo metáforas sobre la luna.