© canarias7.esDel 'todo para la foto' al 'nada que mostrar'
Mientras 'influencers' y creadores de contenido dominan las redes sociales con producciones casi profesionales, una generación de jóvenes elige el silencio digital: perfiles vacíos, 'feeds' inmaculados y la convicción de que su vida real no merece ser publicada. Es la respuesta a una red que ha convertido lo espontáneo en sinónimo de vergüenza.
Si la serie 'Black Mirror' nos mostraba futuros distópicos en los que cada interacción social estaba mediatizada por la tecnología, la realidad actual podría superar la ficción. Los más jóvenes viven inmersos en un ecosistema digital donde publicar un simple instante cotidiano se ha convertido en una decisión cargada de ansiedad.
Mientras los 'millennials' (aquellos nacidos entre los años 1981 y 1996) aprendieron a navegar en internet con feeds caóticos y espontáneos -recordemos aquellos blogs de Fotolog o Myspace donde todo valía-, la Generación Z (1997-2012) y los primeros alfa (a partir de 2013) han madurado en un entorno digital completamente profesionalizado. Para ellos, publicar ya no es un acto social lúdico, sino una performance que exige calidad profesional, coherencia estética y una estrategia de marca personal bien definida.