© canarias7.esCharlene de Carvalho, la guardiana de Heineken
Con una fortuna personal estimada en 14.200 millones de dólares, la única hija de Alfred 'Freddy' Heineken, que convirtió la empresa fundada por su abuelo en una máquina de hacer dinero, siempre quiso mantenerse alejada de los focos.
Hija de Lucille Cumming, norteamericana natural de Kentucky cuya familia era dueña de diversas destilerías de bourbon, cuentan que ya de niña le costaba mirar a los ojos de la gente y que la sobreprotección a la que la sometió su padre durante su juventud, que no le permitió formarse en el extranjero ni salir del país con sus amigos, no le ayudó a prepararse para la vida real.
Estudió Fotografía, Derecho y Arquitectura, y desempeñó en una agencia de publicidad su primer trabajo. nada que hiciera entrever algún interés por dirigir el negocio familiar.