© canarias7.esBélgica resurge de sus cenizas
Pero los Mundiales poseen una mística que escapa a la lógica de los vestuarios rotos. Cuando los Diablos Rojos yacían en el suelo, desahuciados por los goles de Diarra y un Ismaila Sarr imperial, aconteció el milagro. Bélgica resucitó de entre los muertos en un thriller de 120 minutos que ya es patrimonio dorado del torneo, sellando su pase a los octavos de final con un penalti agónico de Youri Tielemans en el minuto 119. Toda una catarsis.
El partido nació marcado por la audaz decisión de Rudi García de sentar a Kalidou Koulibaly, castigado por su bajo rendimiento previo. La zaga belga, desprovista de jerarquía, fue de inmediato una invitación al abordaje para los Leones de Teranga. Los hombres de Pape Thiaw, lejos de replegarse como mandaba el guion del teórico débil, asumieron el balón con una agresividad física e interpretativa que desbordó a los europeos. Senegal, en sus mejores minutos de todo el Mundial 2026, se adueñó del partido por completo.
A los quince minutos, Sadio Mané sirvió un centro envenenado que Courtois desvió a duras penas; el rebote impactó en Ismaila Sarr y se estrelló en el poste. Era el aviso de lo inevitable. En el 24, el runrún de la grada se transformó en rugido.