2Foto© marca.comArbeloa queda marcado con un Albacetazo
Un Real Madrid lamentable tiró por la borda este miércoles la Copa del Rey en el Carlos Belmonte, agravando con ello una crisis a la que no se le ve fin. La era Arbeloa, un técnico que como futbolista fue testigo del Alcorconazo, empezó con un Albacetazo. Un bofetón en toda regla a un volantazo en el banquillo que no tiene sentido alguno.
El conjunto de Chamartín, que vive de improvisación en improvisación, sin plan creíble a la vista, ha dilapidado en cuatro días negros dos competiciones distintas, ha cercenado por el camino a un preparador de prestigio que podría haber modernizado su libreto y lo ha trocado por otro sin mili en la élite que empieza de mala manera.
Dos goles de Jefté y otro de Javi Villar sepultaron a un Madrid sin alma y con un juego pésimo que no tuvo más remedio que aferrarse a la épica a falta de mayores argumentos frente a un rival de Segunda y al que no le dio ni con esas para mantenerse a flote. Suenan todas las alarmas en Chamartín. La etapa Arbeloa nace de nalgas.