© hoy.esAdamuz, el crítico preludio del desastre
La tragedia ferroviaria de Adamuz, que el pasado 18 de enero se saldó con 46 fallecidos y decenas de heridos, no fue una fatalidad. Los últimos atestados remitidos por la Guardia Civil a la jueza de Montoro –y en particular un oficio enviado el 27 de marzo en el que informaba de novedades a la instructora del caso- revelan que antes del accidente se acumulaban las irregularidades, tanto en la infraestructura como en el mantenimiento del tramo siniestrado.
La Guardia Civil es tajante al rechazar cualquier interferencia externa a la infraestructura de Adif en el siniestro. Las evidencias físicas señalan al estado del metal. Los investigadores apuntan de forma categórica «como línea principal de investigación» a «la rotura de raíl o soldadura, quedando descartadas las acciones de sabotaje, terrorismo, negligencia o imprudencia de los maquinistas». El colapso del acero, incapaz de soportar la carga, desencadenó el descarrilamiento del convoy del Iryo (Málaga-Madrid) que fue a empotrarse contra el Alvia (Huelva-Madrid).
Así las cosas, las investigaciones de la Unidad Orgánica de Policía Judicial (UOPJ) desgranan en sus informes, capa por capa, los fallos latentes que rodean el siniestro.