© canarias7.esWashington noque a Europa y a la OTAN
Como un huracán que arrasa con todo. Así se ha mostrado Donald Trump en el arranque de su segundo mandato. El republicano ha puesto patas arriba el comercio mundial con la imposición de aranceles a sus principales socios comerciales y ha hecho gala de una política exterior errática, exigiendo mayor gasto en Defensa a los aliados europeos de la OTAN, liderando las conversaciones de paz en Gaza y Ucrania y, hace apenas dos semanas, capturando a Nicolás Maduro y amenazando con tomar por la fuerza Groenlandia, territorio independiente de Dinamarca.
Al magnate sólo le ha hecho falta un año para situar las relaciones entre la Unión Europea (UE) y Estados Unidos (EE UU) en sus horas más bajas. Washington «ya no es un socio fiable» para Europa han llegado a afirmar recientemente figuras como el exjefe de la diplomacia europea Josep Borrell y el expresidente francés François Hollande.
Trump pisó fuerte desde el principio. Ya en su primer día de mandato, el 20 de enero, firmó varios decretos en los que disponía la salida de EE UU del Acuerdo de París y de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Toda una declaración de intenciones de lo que vendría después, con la reciente retirada del país de más de sesenta organizaciones y tratados, la mayoría entidades de Naciones Unidas para la lucha contra el cambio climático, el impulso al desarrollo y la igualdad de género. Organismos que, a su juicio, «no sirven a los intereses» estadounidenses.