© canarias7.esTu ropa de deporte no es tan saludable: el peligro de sus 'químicos eternos'
Para explicar que son los PFAS vamos a imaginar que estamos haciendo una receta de un bizcocho. Son unos ingredientes secundarios (no como los huevos, la mantequilla o la harina) muy importantes que dan determinadas características al producto que son diferenciaradoras (por ejemplo, la ralladura de limón, la canela, la vainilla...).
«Esta familia de compuestos se caracteriza por tener múltiples enlaces carbono flúor, lo que les da mucha resistencia a las temperaturas y la degradación. Además, son moléculas que tienen una parte soluble en agua y otra no», explica Joaquim Rovira, profesor de toxicología del departamento de Ciencias Médicas Básicas de la Universidad Rovira i Virgili. Estas propiedades «son útiles en la industria textil como repelentes del agua en ropa de montaña o textiles del hogar, pero también como antimanchas ya que puede repeler el aceite en los uniformes de trabajo», precisa.
Aparentemente, esto es muy útil cuando hacemos deportes al aire libre. Es lo que nos permite, por ejemplo, que podamos salir a andar en bici y no volver calados hasta los huesos por el sirimiri. Entonces, ¿donde está el lado oscuro? «En que son sustancias muy persistentes y disruptores endocrinos, alteran el normal funcionamiento de nuestras hormonas», contesta Nicolás Olea, médico, profesor emérito de la Universidad de Granada y uno de los mayores expertos de este área en España.