© ideal.esTres millones de hogares acogidos a la tarifa regulada del gas afrontan un sobrecoste de 310 euros anuales de cara a octubre
La TUR es una tarifa oficial que el Ejecutivo revisa cada tres meses (enero, abril, julio y octubre) y aunque está diseñada para proteger al consumidor y limitar los márgenes de las compañías, su precio depende directamente de lo que cuesta el gas en los mercados internacionales. Y ahora mismo, ese mercado está muy tensionado por los vaivenes del conflicto en Oriente Medio. Pese a que en las últimas sesiones la cotización del gas se ha relajado desde los 80 a los 73 euros por megavatio/hora (MWh), aún cotiza un 170% por encima de los niveles con los que comenzó 2026 y en máximos de tres años.
Y aunque aún faltan una semanas para que las calefacciones vuelvan a encenderse, estos consumidores se enfrentan a las puertas del otoño y de cara a la revisión del 1 de octubre a una «tormenta perfecta» que amenaza con disparar los recibos. En la fórmula oficial de cálculo de la TUR para el tramo final del año, gana un peso determinante el denominado gas estacional (el suministro que se compra para cubrir el pico de demanda de invierno) que representa casi el 47% del coste de aprovisionamiento dentro de la tarifa.
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ya ha puesto cifras sobre la mesa. Según sus estimaciones para un hogar medio con calefacción de gas (tarifa TUR.2) y un consumo de 9.000 kWh anuales, el precio puro de la energía pasará de 4,12 a unos 6,95 céntimos por kWh (un encarecimiento cercano al 69%). Al sumar los costes fijos, impuestos y alquiler del contador, el impacto final en la factura anual pasaría de unos 600 euros a alrededor de 910 euros, lo que supone un sobrecoste de 310 euros al año -un 54% más- respecto a los precios actuales.