2Foto© hoy.esSánchez apuntala su intención de agotar la legislatura con un Gobierno más económico
El coste es evidente. Montero no era solo ministra de Hacienda y vicepresidenta primera. Era, como ella misma se definió el martes en Sevilla, «la mujer, sin duda, con más poder del conjunto de la democracia», y su marcha deja un vacío que va mucho más allá de los cargos formales.
En el Ejecutivo no se atisba a nadie con su misma capacidad para tejer acuerdos con los socios parlamentarios, algo imprescindible en el año que resta de legislatura. Esta pérdida se suma a la que ya sufrió Sánchez con la caída de Santos Cerdán, su enlace con Carles Puigdemont y, junto a José Luis Rodríguez Zapatero, el único dirigente del PSOE en quien Junts confiaba.
Es cierto, sin embargo, que esta remodelación obligada llega en un momento muy distinto del que reinaba hace apenas tres meses. A finales de 2025, el PSOE acumulaba una cadena de golpes difícil de encajar: la caída en desgracia de Cerdán, el escándalo de las denuncias de acoso sexual en sus propias filas o el 'caso Koldo' con sus ramificaciones institucionales arrastraron al PSOE a la desolación. La sensación de parálisis era total. Junts no daba tregua en el Congreso, los Presupuestos eran una quimera y el ciclo de elecciones autonómicas prometía un rosario de derrotas.