© canarias7.esEsta es la abogada de las víctimas de Epstein: «Trató de ganarse mi confianza, pero yo sabía el tipo de monstruo que era»
Todo empezó en 2025 cuando su bufete, Boies Schiller Flexner, le asignó la defensa de una víctima de abusos sexuales. Así conoció a Virginia Giuffre. No sabía, por supuesto, lo que estaba a punto de escuchar. O en qué clase de caso acababa de involucrarse.
Giuffre había conocido a la aristócrata británica Ghislaine Maxwell mientras trabajaba en el spa de Mar-a-Lago, el club privado de Donald Trump en Palm Beach, y aún era una adolescente cuando entró a formar parte de la red de explotación sexual de Jeffrey Epstein. Era, también, una habitual de su isla, de su mansión de Manhattan y de su rancho en Nuevo México.
«Me pasaban de mano en mano como a una bandeja de fruta», llegó a contar sobre cómo la pareja la «prestaba» entre los individuos que formaban parte de la red. En 2019, Giuffre dio un paso más y señaló a uno de aquellos hombres. Así es como ella y McCawley iniciaron un proceso civil contra el príncipe Andrés que ha alimentado las páginas de la prensa durante más de una década.