© canarias7.esOrtega sentencia la democracia en Nicaragua con el fin de las elecciones
Hace tiempo que Ortega, el mandatario más longevo de América a sus 80 años (81 en noviembre, uno más que Donald Trump), trata de silenciar a la disidencia y perpetuarse en el poder, que comparte con su esposa, Rosario Murillo, a quien convirtió en copresidenta en 2025 tras ocho años en el papel de vicepresidenta.
Entre sus cuestionables decisiones para aferrarse al cargo destaca la profunda reforma constitucional que promovió durante la actual legislatura para ampliar el mandato presidencial de cinco a seis años y que, como consecuencia, retrasó los comicios previstos para el próximo noviembre hasta 2027.
Si su nueva propuesta sale adelante, y cuenta con todos los medios para lograrlo, esas elecciones no llegarán a celebrarse. En Nicaragua, advirtió, «se acabó la historia de que los partidos puestos por los yanquis (en referencia a Estados Unidos) volverán a llegar al Gobierno. Jamás, jamás, jamás».