6Foto© larazon.esLos Reyes Magos traerán al Arena al campeón del mundo
A primera vista podría parecer asombroso que los mayores «engañemos» a los niños jugando con ellos a la existencia de los Reyes Magos, y que lo hagamos sin otra finalidad aparente que la de arruinarles más tarde esa ilusión revelándoles su inexistencia. Solo con ellos podemos experimentar la inocencia característica de la minoría de edad, que no consiste en otra cosa que en la difuminación de las fronteras entre lo real y lo imaginario.
Antes de que estas fronteras estén fijadas, la ficción no solamente puede tomarse por verdadera, sino que —dado que suele ser más bella y perfecta que la realidad— llega a ser vivida como una verdad más auténtica que toda verdad, tan infalible como la inexorable llegada de los Reyes Magos cada 6 de enero.
Esa inocencia es la razón por la cual hay que tomar precauciones antes de «conceder la palabra a los niños», antes de pedirles u otorgarles responsabilidades (por ejemplo, en un proceso electoral o judicial) o mantener los fármacos y las tarjetas de crédito fuera de su alcance.