© ideal.esLa tragedia de Adamuz rompe los planes del Gobierno para llegar con brío a la campaña en Aragón
La intención del Ejecutivo con distintos anuncios del presidente –un nuevo real decreto ley para tratar de contener el auge de los precios de los alquileres de vivienda que le supuso un nuevo roce con Sumar; un paquete de medidas para fomentar al relevo generacional en la agricultura, o la creación de un fondo soberano para invertir con capital público-privado en empresas españolas–era desmentir una sensación de colapso que el PP pretende exacerbar con un rosario de elecciones autonómicas en las que confía en infligir derrotas al PSOE, como la ya sufrida en diciembre en Extremadura.
El accidente de Adamuz, sin embargo, pone en riesgo esa estrategia, que llevaba adherida otra bandera blandida por Sánchez, la de la buena gestión de unos servicios públicos supuestamente maltratados por la derecha.
Pese a la confianza interna en que el ministro Óscar Puente sabrá capear el temporal y los esfuerzos de Moncloa por desligar con un aluvión de datos sobre inversiones, controles y estadísticas exculpatorias, el dramático suceso ha permitido que la oposición ponga el foco en dos asuntos que lastran a los socialistas, los habituales problemas, incidencias y retrasos en las líneas de alta velocidad y las corruptelas que tuvieron como escenario el Ministerio de Transportes en la época de José Luis Ábalos, es decir, hasta hace tan solo cuatro años.