© ideal.esLa dimensión humana de la IA
La inteligencia artificial ha irrumpido en el mundo en un momento especialmente exigente para el tejido productivo. El entorno económico acumula una serie de tensiones geopolíticas y volatilidad en el comercio global. Vivimos un periodo de incertidumbre, marcado por crisis sucesivas, que se ha tensionado aún más con los conflictos bélicos recientes. En un escenario así, la tecnología es un elemento disruptivo y una oportunidad para replantear qué tipo de empresa y, en sentido más amplio, qué sociedad se quiere construir y sobre qué fundamentos.
Buen ejemplo de ello es la integración de la IA, que avanza con paso decidido, consolidándose como una herramienta que amplifica capacidades y genera valor, ya que permite automatizar tareas repetitivas y dedicar más tiempo a aquellas que son diferenciales y aportan más al cliente.
De hecho, según la última edición del informe KPMG Global Tech Report, el 65% de las empresas españolas ya generan valor empresarial a partir de casos de uso de la IA y cerca de una de cada cuatro obtiene rentabilidad en múltiples casos.