© ideal.esLa constancia de Al Attiyah, la épica de Luciano Benavides
El mejor caso que ejemplifica aquello de que, pese a no creer en las meigas, muchos dicen que haberlas haylas, es comprobar quién es el ganador de esta edición del raid en la categoría de motos. Luciano Benavides, el menor, el que siempre fue a la sombra de su hermano Kevin —que conquistó el Dakar en 2021 y 2023— se ha llevado su primer 'touareg' gracias a uno de esos golpes del destino que están llamados a añadir la vitola de épica de los grandes logros.
Benavides arrancó el día en segunda posición de la general. Los 105 kilómetros del bucle de Yanbu podrían parecer un paseo triunfal, pero el Dakar no es el Tour de Francia y las pistas de arena y tierra de Arabia Saudí no son los Campos Elíseos de París. Con tres minutos y veinte segundos de margen, Ricky Brabec tenía que asegurarse de no errar, no tener ninguna avería y evitar cualquier lío: sabía que podía hacerse con el título, pero que también estaba Luciano Benavides por detrás.
Y el argentino no lo desaprovechó, ni muchos menos. Mientras por delante el joven Edgar Canet lanzaba un aviso a navegantes de cara a próximas ediciones, donde contará y mucho por la victoria final, con la última pincelada de talento para ganar otra etapa. El protagonismo estaba atrás. En torno al kilómetro 17, Brabec se enredó con el GPS y dejó expedita a Benavides la oportunidad para la heroica. En KTM miraban el cronómetro incrédulos.