© canarias7.esGroenlandia, una crisis sin precedentes
El relato de la Administración Trump trata de hacer calar la idea de que la presencia de China e Irán en la zona ha aumentado y que Groenlandia esté en manos de EE UU es la única manera de garantizar la seguridad.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, han sido rotundas al afirmar que «Groenlandia no está en venta». El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, más comedido, aseguró que la Alianza «está trabajando» para aumentar la seguridad en el Ártico y que «hay un acuerdo total respecto a la urgencia de la seguridad» en esta región.
Pero Trump ya ha dejado claro que el incremento de tropas de EE UU y la OTAN en el territorio no es suficiente y que cualquier cosa que no sea el control completo de la isla es «inaceptable». «No necesito el derecho internacional», zanjó el presidente. El republicano tampoco oculta su desagrado hacia Europa y sus políticas -Bruselas ha impuesto multas multimillonarias a las firmas digitales estadounidenses-. Y en su estrategia para la Seguridad Nacional aboga por apoyar a los movimientos «patriotas» y euroescépticos.