
Gran Canaria acoge la Copa más impredecible de los últimos tiempos
La Copa del Rey de baloncesto, el torneo más especial del deporte español, desembarca en las afortunadas islas canarias con un cartel de lujo y más igualdad que nunca. Y es que el baloncesto ACB goza de buena salud, como demuestra el gran momento del Unicaja de Málaga y el Valencia Basket, los dos equipos más en forma del Viejo Continente que no forman parte de la Euroliga.
El desempeño de ambos conjuntos en la Liga ACB, que llegaron a comandar durante gran parte de la primera vuelta, se une a las dudas de los dos gigantes, Real Madrid y Barça, que lógicamente llegan con el trofeo en el objetivo, pero sin que el clásico en la final, otra vez posible a tenor de los emparejamientos, sea ya un desenlace casi ineludible, como ocurría en otras ediciones.
Las Palmas de Gran Canaria, sede del torneo por cuarta vez (1990, 2015, 2018 y 2025), acoge la Copa más imprevisible de los últimos años, al menos sobre el papel. Para empezar, el Unicaja, líder de la ACB durante muchas jornadas, pone a su prueba su condición de equipo sólido, prácticamente sin fisuras, frente al Joventut de Badalona de Dani Miret, otro joven técnico capaz de reinventar a la Penya y volver a situar a los verdinegros entre los mejores.