2Foto© larazon.esGeorg Baselitz, la furia del arte
La muerte de Georg Baselitz (1938) a los 88 años de edad supone la desaparición de uno de los grandes fundadores del nuevo arte alemán tras la tabula rasa establecida por el nazismo.
Aunque históricamente se le identifica como uno de los fundadores y miembros destacados del neoexpresionismo germano, la relación de Baselitz con el grupo de los Anselm Kiefer, Immendorf etc., es “mutatis mutandis” parecida a la de Manet con los impresionistas: casi diez años mayor que ellos, su pintura redujo la incandescencia del gesto roto y dramático de los neoexpresionistas para “enfriarla” con una dimensión conceptual que la convirtió en una pieza suelta, desacomodada, dentro del movimiento.
En 1969, Baselitz introdujo la que sería la principal seña de identidad de su pintura: las representaciones invertidas, realizadas directamente del revés, que, pese a haberse prodigado a lo largo del tiempo, nunca dejaron de perder ese punto de extrañamiento que desconcertaba al espectador.