© hoy.es«Es tremendo que el secreto de confesión siga vigente hoy en día»
–En esta novela el tema no es especialmente risueño, ocurre el asesinato de un sacerdote, Petra está de duelo, pero el humor sigue siendo básico en el personaje y en la serie. Y en vez de tanta tortura de la víctima, en vez de mostrar la sangre y las vísceras, yo quería volver un poco a los clásicos. Pon un poco de humor en lo que dices. Aparte de eso, de verdad debo de tener alma de clown, porque cuando algún lector o algún periodista me dice que se ha reído, es la mayor recompensa para mí. Mucho más que si me dijeran «bueno, Shakespeare y tú, hermanos». (risas)
–Una cosa no quita la otra, ¿no? Pero el humor está muy presente, sobre todo en los diálogos con su colega Garzón.
–Es la típica guerra de los sexos sin acritud. Entre Petra y Garzón no hay acritud ninguna. En realidad toda la serie es un poco una reivindicación de la amistad, de la posibilidad de amistad entre gente muy distinta.