
Enrique Vila-Matas, el «singular muy realista» acomodado a su rareza
Etiquetado de raro cuando hace ya cuarenta años comenzó su singular carrera literaria, Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948) se reconoce hoy «acomodado» a esa rareza. Pero él prefiere hablar de «singularidad» literaria y personal. Y más que singular es su nuevo artefacto narrativo, 'Canon de cámara oscura' (Seix Barral), una historia extraña y libresca que conecta con sus orígenes: la 'Historia abreviada de la literatura portátil', título con el que inició una andadura narrativa que le ha llevado a las quinielas del Nobel por hacer de la literatura algo extraordinario.
«Me he acostumbrado a mi rareza. Ahora nada me parece raro, pero no debe entenderse como extraño. Prefiero que me llamen singular a raro», insiste sin negar ni renegar de esa rareza que vuelve a estar en la base de un relato con cuatro voces narradoras, entre ellas la de un violento y androide que no conoce la empatía.
«Soy el primer escritor que narra una novela hecha por un humano colocándose en el lugar de la inteligencia artificial sin serlo», aventura. «Me ha gustado ser siempre el primero y me propuse ganar la partida a la IA», se ufana el escritor. Juega así con el punto de vista «de alguien que está fuera del mundo», un «peligroso androide que quiere matar a sus amos».