© canarias7.esEl primer viajero del Alvia que llegó al Iryo: «El agente gritó ¡compañeros, hay otro tren!»
Hasta que Mario y otro pasajero se decidieron a andar hacia las luces que veían a lo lejos, el Alvia era un tren fantasma para el operativo de rescate. Nadie sabía que estaba allí. «Veíamos los rotativos a lo lejos y pensábamos que ya venían, pero pasaban los minutos y seguían en el mismo sitio», recuerda en declaraciones a ABC.
«Nos encontramos con un guardia civil a mitad de camino con una linterna. Nos dijo que qué hacíamos ahí. Y le contestamos: venimos del descarrilamiento. ¿De qué descarrilamiento? El tren está en el otro sitio. No, el tren está aquí». La incredulidad del agente se transformó en pánico por la radio: «¡Compañeros, hay otro!».
Solo entonces las ambulancias empezaron a mirar hacia donde realmente hacía falta.
Ese instante vino seguido de otro momento, confiesa Mario, de una gran angustia personal. El agente le pidió que esperara allí mismo mientras él corría hacia el tren para verificar la situación. «Me dejaron en mitad de la noche, rodeado de cadáveres que había en la vía, en pánico», confiesa Mario. Fueron diez minutos eternos hasta que vio regresar las linternas con el grupo de supervivientes que podía caminar.