© canarias7.esEl plan de la línea ascendente
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Confieso que no las tenía todas conmigo y que me sorprendió no ya el 3-0 –España está en otra dimensión futbolística que Austria, de la misma manera que los austriacos lo están en el esquí, por ejemplo–, sino el reencuentro de la selección consigo misma.
Para que esto se produjera no era suficiente con mantener la consistencia defensiva y con la inercia competitiva que crea sin querer la combinación de buenos futbolistas. Se necesitaba el regreso de Rodri, Pedri y Lamine en su mejor versión. Y de que esto fuera posible tenía serias dudas.
Al Balón de Oro se le veía espeso e impreciso, al canario cansado y a Lamine, todavía poniéndose en forma después de dos meses parado.