2Foto© ideal.esEl Papa carga contra el «puñado de tiranos que destruyen el mundo»
Lois Nchang, tiene 20 años y está embarazada de siete meses, pero no sabe quién es el padre. En octubre del año pasado, combatientes separatistas anglófonos irrumpieron en su casa, situada en la región noroeste de Camerún, azotada por el conflicto. Le taparon la cabeza con una capucha, cuatro hombres armados la llevaron a la selva y la violaron durante varias horas.
“Me amenazaron con dispararme si me resistía”, cuenta en voz baja por teléfono. “Sangré profusamente después. No reconocí a ninguno de ellos”. Ahora sobrevive con trabajos ocasionales, preparándose para recibir a un hijo que no había planeado. Y como muchos en las regiones anglófonas de Camerún, Nchang busca consuelo en una fuente inesperada: el Papa.
León XIV se encuentra esta semana de visita oficial en Camerún, el cuarto viaje papal al país en cuatro décadas, en el marco de su gira de 10 días por África, donde viven más del 20% de los católicos del mundo y donde ya ha visitado Argelia. El Gobierno ha presentado la estancia del pontífice como un momento de unidad nacional y renovación espiritual. Para supervivientes de la violencia como Nchang, la visita tiene un significado más íntimo. “Espero que su presencia traiga la paz”, dice.