4Foto© larazon.esEl 'Efecto Almería' reclama su espacio en el escaparate Fitur
A cierta edad uno ya sabe más o menos las cosas que nunca hará en esta vida, a pesar de que durante mucho tiempo las tuvimos como proyectos seguros. Por ejemplo yo siempre soñé con pisar alguno de los espacios polares, sea en el extremo norte o en el máximo sur de nuestro planeta.
Lo he recordado estos días, cuando el incansable Trump (¡que bien se lo está pasando, el tío!) está empeñado en quedarse con Groenlandia. Le puede salir algo más caro que a España contentar a Cataluña, pero a él le hace una ilusión que no veas: y donde hay ilusión verdadera, no se mira el precio. A mí haber visitado Groenlandia también me hubiera gustado mucho.
Cuando yo aún viajaba me hice el propósito de ir, aunque allí no había hipódromos. Pero su capital se llama Nuuk que mola un montón: ¡es como uno de esos sitios a los que iba Tintin! Me hubiera gustado tanto visitarla y tomar allí suaasat, su sopa de foca, ballena, arroz y lo que se tercie.