© ideal.esEpstein-Trump: un presidente enredado en el escándalo sexual de la década
Nunca un solo nombre, o mejor dicho, un solo apellido, había hecho temblar los cimientos de la democracia norteamericana con tanto vigor. Epstein. El financiero, el corruptor, el amigo de políticos, intelectuales, gurús tecnológicos y magnates de todo signo, el pedófilo. El que, estando ya encarcelado, se suicidó en su celda en 2019 dando alas a todo tipo de teorías de la conspiración.
Pero, sobre todo, el que un día fuera, también, amigo íntimo y compañero de juergas y correrías sexuales de Donald Trump, y la persona que, pese a llevar casi siete años muerta, se ha convertido en la mayor preocupación doméstica del presidente.
Mientras de fronteras para afuera, el intervencionismo de la segunda administración Trump tiene suficientemente ocupados a jefes de Estado extranjeros y sociedades de medio mundo, en Estados Unidos el caso Epstein ha logrado hacer tambalear la cohesión interna del movimiento MAGA. También representa el lado más oscuro y sórdido de un presidente que, ya de por sí, tiene pocas facetas luminosas. Y le vincula, presuntamente, con una red de prostitución de menores liderada por el financiero y su novia, y facilitadora de sus actividades criminales, Ghislaine Maxwell.