
Dimite la ministra cubana que afirmó que los mendigos son personas ‘disfrazadas’
La implosión cubana tuvo por estas horas uno de sus capítulos más lacerantes. En medio de la ola de apagones y la escasez que no cesan, Marta Elena Feitó Cabrera se vio obligada a abandonar su cargo como ministra de Trabajo y Seguridad Social después de asegurar que en la isla no hay mendigos sino personas “disfrazadas” como tales. La ola de indignación social fue tan profunda y extendida que el Gobierno temió que el malestar pase de las redes sociales a la calle a cuatro años de la gran protesta popular que puso en aprietos al presidente Miguel Díaz-Canel.
“Ninguno de nosotros puede actuar con soberbia, puede actuar con prepotencia, desconectado de las realidades que vive nuestro pueblo”, dijo Díaz-Canel, convertido en bombero del propio incendio oficial. Sostuvo además sin nombrar a su ministra que las opiniones sobre los llamados “deambulantes” revelan un enfoque “superficial” y “desconectado” de la complejidad de un fenómeno que atraviesa a ese país hasta hacerlo irreconocible.
Feitó hizo gala de esa “desconexión” con palabras que han sido comunes a los regímenes dictatoriales latinoamericanos y las administraciones de derecha. No solo habló de disfraces, como si se tratara de un carnaval: recomendó a los cubanos no premiarlos con limosnas porque se gastan ese dinero en bebidas que toman “en la esquina”. Los que dan dinero “deforman” al mendicante.