© canarias7.esDamasco acaba con el sueño de un Kurdistán autónomo en Siria
Ambas partes ya firmaron un pacto en marzo, pero nunca se implementó y la violencia volvió a estallar a comienzos de año. Se reanudaron los choques en los barrios kurdos de Alepo, Ashrafiyah y Sheikh Maqsoud, de donde escaparon miles de civiles, y desde allí las fuerzas leales al presidente Ahmed Al Sharaa avanzaron con rapidez a las provincias de Raqqa y Deir Ezzor.
Estas son zonas de mayoría árabe y recibieron al ejército con los brazos abiertos. Los vecinos derribaron los símbolos vinculados a las SDF, como los retratos del líder del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), Abdulá Ocalan.
El nuevo pacto tiene catorce puntos y cuenta con el visto bueno de Estados Unidos, aliados y principal soporte con armas y fondos de las SDF desde 2015, y Turquía, país que nunca aceptó Rojava y que exigía a Damasco dar este paso para eliminar la amenaza kurda de su frontera. La primera reacción turca fue la del ministro de Exteriores y ex jefe de los servicios secretos, Hakan Fidan, quien expresó su esperanza de que este paso «ayudará a estabilizar Siria y a salvaguardar su integridad territorial». En Ankara saben que, si se implementa el acuerdo en su totalidad, es una gran victoria.