© canarias7.esEuropa sopesa si dialoga o toma medidas fuertes con EE UU mientras la OTAN elude el conflicto
En el debate de los socios ya se plantean fuertes represalias comerciales –por valor de 93.000 millones de euros– y la puesta en marcha del Instrumento Anti Coerción, el arma definitiva contra Washington (también conocida como bazooka comercial), que no solo opera sobre productos, sino sobre propiedades intelectuales y la posibilidad de poner trabas a la participación europea de empresas de EE UU. Mientras, la OTAN guarda silencio y su secretario general, Mark Rutte, ha negado que exista una crisis en el seno de la Alianza.
Pero la tensión ha escalado drásticamente durante el fin de semana, cuando Trump anunció unos aranceles del 10% que afectarán a ocho países europeos, aquellos que han estado llevando a cabo maniobras militares en Groenlandia. Alemania, Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Finlandia, el Reino Unido y Países Bajos enfrentarán tasas que podrían aumentar hasta el 25% en junio. Solo se levantarían en caso de un acuerdo para «la compra de Groenlandia», algo que de producirse, según la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, asestaría «un golpe mortal a la OTAN».
Líderes europeos han calificado el castigo comercial de «inaceptable». Pero la dureza de la respuesta ha variado entre las capitales. El primer ministro sueco, Ulf Kristersson, ha asegurado que su país no aceptará ningún «chantaje» y su par británico, Keir Starmer, subrayó que las declaraciones de Trump son «completamente erróneas». Frederiksen, por su parte, aseguró que «no vamos a dar marcha atrás» y el francés Emmanuel Macron fue el más contundente asegurando que no se pueden aceptar las intimidaciones de Washington. Propuso activar el Instrumento Anticoerción.