6Foto© elmundo.esAznar, Espinosa de los Monteros, un cuentista con boina y una anécodta de Margaret Thatcher
Pedro Sánchez es un golfo con tirabuzón, un chulángano con andares de macarra, cumbre en su desfachatez, al que no le basta enunciar su condición con los grandes asuntos que salpican su carrera política: el plagio de su tesis, la vulneración de la Constitución con los estados de alarma, la proximidad a todos los corruptos que en los últimos años han sido por razón de familia, como es el caso de su mujer, la hija de Sabiniano, pentaimputada, su hermano, imputado por cuatro delitos, en política a sus brazos derechos, José Luis Ábalos y Santos Cerdán, a punto de sentarse en el banquillo.
Ábalos, por cierto, acaba de renunciar a su acta de diputado, que no puede sostener por «su actual situación procesal». Habría que añadir a esa ominosa lista a Koldo García Izaguirre, el aizkolari del puticlub y hombre de toda confianza, naturalmente, al exfiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz.
Pocas dudas pueden caber ya a los más obnubilados de sus votantes de que el hombre al que confiaron sus votos es un mentiroso, un embaucador, mangante, chorizo, sablista, gorrón y algunos sinónimos más que recoge el Diccionario de la Real.